19 Abr 2019

Se cumplen 8 años de la muerte de Jorge Barracchia, recordado en Trenque Lauquen como un prócer

Este domingo se están cumpliendo ocho años de la desaparición física del doctor Jorge Barracchia, recordado secretario de Bienestar Social municipal, Concejal, Intendente Municipal y candidato a Senador Nacional.

Barracchia, Jorge

Barracchia, fue sin lugar a dudas, la figura pública más reconocida de la historia contemporánea del distrito de Trenque Lauquen. Se caracterizó por poseer una impronta personal que tradujo a la política que – para muchos -fue, es y será inigualable.

Se puede escribir o decir sin tapujos, ni atenuantes que para gran porcentaje del Pueblo de Trenque Lauquen, ciudad en la que nació y creció, y de la que estuvo ausente sólo cuatro años para realizar meteoricamente los estudios de Medicina en la facultad que depende de la Universidad Nacional de La Plata, fue un prócer.

Barracchia ganó su primera elección para intendente, representando a la Unión Cívica Radical, en el año 1987. Solo se distanció de su principal adversario en esa contienda, el escribano Horacio Sotullo que enarbolaba las banderas del Partido Justicialista, por 12 votos. Desde aquél entonces y hasta el 2001 – donde renunció para volcarse decididamente a tratar de lograr una banca en la cámara alta nacional, bajo la tutela del ARI que lideraba Elisa Carrió – llevó adelante gestiones donde la innovación se convirtieron en marca indeleble. Su incursión en las “grandes ligas”, no reflejó su paso por la administración trenquelauquenche, hasta ese entonces. Enfrentó en las urnas a dos dirigentes de mucho peso: Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín.

Su nombre trascendió las fronteras del distrito e incluso llegó a exponer algunas de sus ideas a nivel internacional. Fue dos veces tentado a ocupar cargos públicos de envergadura en la provincia: presidente del IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) y el ministerio de Salud bonaerense.

Barracchia, Jorge

Pese a haber sufrido problemas serios de salud siguió firme en el camino de la política. Padeció dos aneurismas cerebrales que no afectaron su capacidad motriz. Solo se percibió, durante algún tiempo, que tenía dificultades en el hablar. Surgieron en su humanidad, inconvenientes renales. Se dializaba. Merced a sus siempre renovadas inquietudes, “inventó” un equipo que le permitía hacer el impostergable tratamiento mientras estaba en su despacho o viajaba en una camioneta que había adaptado como casa rodante. Esas cuestiones tan significativas en la vida de cualquier mortal, tampoco fueron factor para detenerlo. Estuvo algunos años donde parecía inactivo. No era tan así. Volcaba su energía en cuestiones familiares, pero nunca alejado de la realidad.

Barracchia retornó al ruedo del poder público en el año 2007, tentado por el kirchnerismo. Manifestó – pública y privadamente – tener especial reconocimiento por la tarea que Néstor Kirchner había concretado durante su presidencia (2003/2007). Dirigentes peronistas que pensaron en él como candidato, ni siquiera necesitaron convencerlo. Le ofrecieron que los representara en lo que fue el Frente para la Victoria y aceptó sin demoras. Era evidente su necesidad de estar aferrado a la que reconocidos analistas consideran el más seductor y atrapante “Amor” de los hombres: el Poder. La muerte lo arrebató el 20 de enero del 2011, después de haber participado de un acto público. En la zona de estacionamiento interno del Palacio Municipal, se descompensó. Uno o dos empleados de la administración lo hallaron en el auto e hicieron que se lo derivara con urgencia al hospital local. Sus colegas de profesión, nada pudieron hacer.

El “Gordo”, su seudónimo, dejaba otra profunda huella en el lugar donde gestó tantas ideas para que Trenque Lauquen sea uno de los distritos más admirados de la provincia de Buenos Aires.