Perpetua para autores de delitos de Lesa Humanidad en Olavarría

Ignacio Aníbal Verdura, quien llegó a general durante el gobierno de Raúl Alfonsín y que con el grado de teniente coronel fue jefe del Regimiento de Caballería de Tanques 2 «Lanceros General Paz» cuando ocurrieron los hechos, fue imputado por los homicidios de Jorge Oscar Fernández y Alfredo Serafín Maccarini y de las desapariciones, consideradas homicidios por la acusación, de los matrimonios de Juan Carlos Ledesma y Amelia Isabel Gutiérrez y Rubén Argentino Villeres y Graciela Follini, además de varias privaciones ilegales de la libertad y tormentos agravados

Olavarría - Juicios de Lesa Humanidad
Olavarría – Juicios de Lesa Humanidad
En una de las jornadas más emotivas del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en el ex centro clandestino de detención Monte Peloni, los jueces decidieron condenar a cadena de prisión perpetua a tres de los cuatros acusados, en una sala colmada, donde en las primeras filas se encontraban a víctimas y familiares de olavarrienses desaparecidos y muertos durante la última dictadura militar.

Mientras tanto, en el hall y la galería del edificio de Aulas Comunes del Complejo Universitario de la ciudad se podía ver, entre la gente, a las 30 mil flores que desde Suteba decidieron realizar para adornar la institución, en el marco del juicio y en memoria de los 30 mil desaparecidos. Además, afuera fue montado un escenario con una pantalla gigante, y diversos artistas participaron en una jornada de justicia, memoria y cultura.

La última jornada de la primera parte del juicio comenzó a las 11 con el testimonio de uno de los cuatro acusados que no había declarado, Omar «Pájaro» Ferreyra, quien expresó: «Estoy siendo injustamente juzgado»; y declaró su inocencia frente al Tribunal que los juzga junto a Ignacio Verdura, Walter Grosse y Horacio Ruben Leites por los crímenes de lesa humanidad en Monte Peloni.

Ferreyra manifestó asimismo que esperaba «que se llegue a la verdad y a la justicia» pero que «está en manos de Dios».

Mientras tanto, Grosse pidió ser trasladado nuevamente al hospital por su estado de salud. Luego el truibunal pasó a un cuarto intermedio.

A las 13,30 finalmente se escuchó el veredicto del tribunal, que condenó a Verdura, Grosse y Ferreyra a prisión perpetua y a Leites a una pena de 8 años de prisión. Además a Verdura se le revocó la prisión domiciliaria.

Ignacio Aníbal Verdura, quien llegó a general durante el gobierno de Raúl Alfonsín y que con el grado de teniente coronel fue jefe del Regimiento de Caballería de Tanques 2 «Lanceros General Paz» cuando ocurrieron los hechos, fue imputado por los homicidios de Jorge Oscar Fernández y Alfredo Serafín Maccarini y de las desapariciones, consideradas homicidios por la acusación, de los matrimonios de Juan Carlos Ledesma y Amelia Isabel Gutiérrez y Rubén Argentino Villeres y Graciela Follini, además de varias privaciones ilegales de la libertad y tormentos agravados.

Walter Jorge Grosse, responsable de inteligencia de la guarnición en 1977 y por entonces teniente primero, fue acusado por los homicidios de Fernández y Maccarini, las privaciones ilegales de la libertad y las torturas, al igual que Omar Antonio Ferreyra, que era suboficial en los años de plomo.

Horacio Rubén Leites sólo fue responsabilizado por los tormentos y los secuestros. Para los tres primeros la Fiscalía y las querellas habían pedido la pena de prisión perpetua y para Leites 25 años de prisión.

Durante los alegatos los defensores trataron de sembrar toda clase de dudas sobre los distintos elementos probatorios, intentando demostrar que podrían ser interpretados de distintas formas y conducir por ende a conclusiones distintas. En un momento u otro, todos los defensores recordaron con distintas frases que para una condena es preciso una certeza más allá de toda duda razonable. Antes la querella y la Fiscalía habían presentado la historia de forma opuesta, subrayando que los indicios y las pruebas sólo permiten arribar a una conclusión. Los defensores no cuestionaron la existencia de los delitos, pero sí la participación de sus defendidos en ellos.

Ahora sólo resta esperar por el juicio denominado Monte Peloni II.