1 Dic 2020

Más impuestos y menos servicios en la Provincia. Por Jorge Sarghini

Sin computar las transferencias a los municipios, más del 85 % del gasto total está destinado a pagar sueldos, jubilaciones y contratos de locación. Si a ello le agregamos que el pago de los intereses de la deuda, representa el 3 %; se comprende fácilmente por qué el ajuste recae duramente sobre la inversión y los insumos más elementales que demanda el normal funcionamiento de los servicios

Sarghini, Jorge
Sarghini, Jorge
El gobierno de Scioli, luego de la crisis surgida por el pago del medio aguinaldo de julio de 2012, inició un severo proceso de ajuste que incluyó aumentos en los impuestos, caída del salario público y recortes en los gastos esenciales de funcionamiento e inversión.

El incremento impositivo ha llevado la presión tributaria bonaerense al nivel más alto de la historia, que en la actualidad alcanza a 6,9% del Producto provincial. El promedio para el período 1993/2007 fue del 4,2%.

Mientras el discurso oficial dice que “se rediseñaron los impuestos patrimoniales de modo que paguen más quienes más tienen”, lo cierto es que el tributo que más aumentó es el Impuesto sobre los Ingresos Brutos que, además de ser el más ineficiente, es el más inequitativo porque se traslada al precio final de los bienes y servicios que se consumen. La recaudación por Ingresos Brutos representa hoy el 75% del total por impuestos propios -1,5 veces más que el promedio histórico- mientras que los impuestos patrimoniales están en el nivel más bajo de participación relativa, con sólo el 13%.

Por otro lado, en los cuatro años de su primera gestión, el Gobernador aumentó 22 % la planta de personal, 5,2 % anual o sea 4 veces por encima del crecimiento poblacional. Esto le impuso una enorme rigidez al gasto provincial.

En consecuencia, sin computar las transferencias a los municipios, más del 85 % del gasto total está destinado a pagar sueldos, jubilaciones y contratos de locación. Si a ello le agregamos que el pago de los intereses de la deuda, representa el 3 %; se comprende fácilmente por qué el ajuste recae duramente sobre la inversión y los insumos más elementales que demanda el normal funcionamiento de los servicios.

El incremento impositivo ha llevado la presión tributaria bonaerense al nivel más alto de la historia La inversión pública provincial que, con excepción de las etapas de crisis, históricamente superó el 10% del gasto, en 2013 apenas llegó al 3% del total de las erogaciones y en lo que va de 2014 no alcanza al 2,5%.

En este sentido, resulta paradigmático lo que sucede en el área de Vivienda, donde en 2007 se invertía el equivalente al 2,1% del gasto primario y en 2013 no se asignaron todos los recursos afectados a esa finalidad y sólo fue el 0,5%.

En cuanto a la prestación de servicios, es ilustrativo observar la asignación de recursos a bienes de consumo que básicamente incluye: materiales escolares, insumos hospitalarios, repuestos y naftas para patrulleros y ambulancias, alimentos para cárceles, vestimenta para policías y agentes del servicio penitenciario. En 2013, sólo el 1,3% del gasto se asignó a este concepto, lo que significa el porcentaje más bajo comparado con cualquier momento de la historia provincial.

Específicamente y tomando sólo las áreas más sensibles, si se compara 2013 con 2007, los bienes de consumo para financiamiento escolar y en seguridad, bajaron en términos reales un 60%. Esa misma comparación hecha en el área Salud, indica una caída del 20%. Más allá de las decisiones inadecuadas que, a mi entender, se tomaron en la primera etapa del gobierno provincial y que le dieron demasiada rigidez al gasto, el Gobernador, en medio de la crisis de julio de 2012, planteó razonablemente el reclamo sobre las consecuencias negativas que provoca para nuestra Provincia el desfinanciamiento estructural de un régimen federal que claramente la discrimina.

Sin embargo, y a pesar de que la mayoría de los bonaerenses en esa oportunidad lo acompañamos, Scioli privilegió su relación política con el Gobierno Nacional, no insistió en el reclamo y optó por el ajuste que inexorablemente nos obliga a pagar más impuestos, tener menos servicios y peor infraestructura.