30 Oct 2020

La Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen recuerda a Poroto y Francisco José Changazzo

La Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen, dio a conocer un documento, en homenaje a Poroto y Francisco José Changazzo, quienes desaparecieron durante la dictadura militar el 26 de Enero de 1978.

Señala textualmente:

Trenque Lauquen tiene un número elevado de desaparecidos. ¿Por qué? Quizá algún día lo sepamos, ya que los crímenes de lesa humanidad no prescriben y tampoco caduca la complicidad con los mismos, ni siquiera con la muerte de los responsables, que se salvan del juicio penal pero no de la condena social e histórica.

Antes del 24 de marzo, cuando recorremos las calles nombrándolos uno por uno, sólo estamos obligados a recordar a dos, porque fueron secuestrados un 26 de enero. Este sábado se cumplen 35 años de la desaparición de un padre y un hijo, ambos albañiles que iban en un modesto Citroen rumbo a la obra en la que estaban trabajando, pero al llegar al Puente La Noria fueron interceptados por un grupo de tareas genocidas, que los detuvo ilegalmente para torturarlos y asesinarlos sin que sus familiares pudieran despedirse de su carne, sin que hasta ahora puedan conocer el destino de sus huesos.

“Poroto” era el padre, Francisco José se llamaba por detrás del apodo con el que los vecinos lo conocían y lo escuchaban cuando, desde arriba de un cajón de manzanas, se proponía acercar a los demás las virtudes del comunismo al que adhería. No era hombre de guardarse sus ideas, es fácil imaginarlo carne de cañón para los asesinos de libertades.

Oscar Rodolfo, el hijo, no sabemos en qué medida compartía las arengas de “Poroto”, pero tenemos claro que lo acompañaba en el duro trajinar de ladrillos y andamios, y seguramente los ideales del “viejo” lo habían ido formateando en la búsqueda de la justicia social.

No los olvidamos, forman parte de nuestras vidas aunque nunca los hayamos conocido personalmente. Hacen que este mes de enero, en su última semana, tenga un matiz muy lejano al de las vacaciones despreocupadas. Sabemos que merecen nuestro recuerdo, que debemos homenajearlos cada año, independientemente de lo lejanas que parezcan sus historias. Tal vez alguno de sus asesinos ya fue juzgado y esté preso, quizá pronto uno de ellos reciba la condena necesaria.

Los Changazzo permanecen allí donde cabe que estén: son Hijos del Pueblo, y quiénes estemos orgullosos de formar parte de un pueblo que sigue buscando la justicia social aprendemos que “26 de enero” no es un día más.