21 Ene 2021

Emilio Monzó escribió en el diario La Nación sobre la «rosca» política y dio lugar a variados análisis

“La rosca tiene mala prensa. Es, en realidad, una palabra desterrada del diccionario de la corrección política”, escribió en columna publicada en La Nación.  

“Tirar por la ventana todo aquello que el marketing etiqueta como ‘la vieja política’, sería -entre otras insensateces- despreciar el legado de nuestra propia historia y de sus figuras más trascendentes, desde (Bartolomé) Mitre y (Nicolás) Avellaneda hasta (Juan Domingo) Perón y (Raúl) Alfonsín. “Reemplazar la rosca por los manuales de instrucciones sería tan peligroso como cambiar la política por el marketing”, señala el tejedorense que preside por cuarta vez consecutiva la Cámara de Diputados de la Nación.

“Se ha alimentado, más por especulación marketinera que por vocación transformadora, una grieta entre la ‘vieja’ y la ‘nueva’ política, como si lo viejo estuviera siempre teñido de vicios y lo nuevo fuera invariablemente puro y refrescante”, expone Monzó, en la columna que ha merecido el análisis de muchos dirigentes y decenas de periodistas, en virtud de las diferencias que tiene con el Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña y el asesor comunicacional, Durán Barba.

“Es tan nocivo que la política se encierre en sí misma como que reniegue de sí misma”, apunta en otro tramo, en lo que también ha sido leído como un «tiro» al «corazón» intelectual del ecuatoriano.