22 Oct 2020

El triunfo del status quo en EE.UU

La elección fue muy pareja, pero en definitiva los norteamericanos votaron por el status quo. El triunfo de Barack Obama, el martes pasado, fue una renovación de confianza del electorado a lo realizado por el presidente en su primera gestión de Gobierno.

Las encuestadoras –en sus primeros sondeos- no se equivocaron en vaticinar el triunfo del primer presidente afro de los Estados Unidos por sobre el candidato republicano Mitt Romney.

Obama recibió del republicano George W. Bush una economía en crisis. Hablamos de una herencia similar a la que recibió el presidente Franklin Roosevelt (también Demócrata) en los años 30, cuando Estados Unidos quedó abatido por el cimbronazo de la Gran Depresión o crack financiero del año 1929.

Como en aquel entonces, el Estado norteamericano salió a cumplir un papel fundamental para enfrentar la crisis: socorrer empresas, bancos e instrumentar programas de asistencia social para contener a los sectores sociales más desprotegidos, con cargas impositivas más fuertes hacia los sectores de la economía con mayores recursos.

El drama del crecimiento del desempleo fue el escollo más acuciante de la administración de Obama y supo sobrellevarlo con planes de fuerte contenido social.

La economía fue recuperándose de a poco, aunque no deja de tener un escenario sumamente comprometido con una deuda que se cuenta en billones de dólares y un “precipicio fiscal” que hoy centra la atención no sólo del Gobierno norteamericano, sino del mundo, especialmente Europa.

Obama en acción

En este marco, el reelecto presidente le volvió a pedir al Congreso un fuerte recorte de impuestos de la clase media y de las pequeñas empresas para poner en marcha la economía.

Luego de las elecciones, no tardó en citar a una reunión a los líderes de los partidos mayoritarios para buscar respaldo político en un contexto económico donde las decisiones siempre han sido políticas.

El mandatario se mostró dispuesto a recortar gastos, aunque imponiendo impuestos a las rentas más altas para poder invertir en educación, en capacitación laboral y en manufactura.

«No voy a pedirles a los estudiantes, ni a las personas de la tercera edad, ni a las familias de la clase media que se hagan cargo de reducir el déficit, mientras que a la gente que gana más de 250.000 dólares no se le pida que pague ni un centavo más de impuestos”, dijo Obama reafirmando su política contra la crisis.

El ciudadano norteamericano comprendió, en líneas generales, que los esfuerzos de Obama para encarrilar la economía eran más que notorios para hacer frente una crisis que, en definitiva, estalló en la última parte del gobierno de Bush y que le cayó de lleno al demócrata.

Estas políticas tuvieron una incidencia fuerte en el pensamiento del electorado de origen latino o afro que, se sabe, es numeroso en Estados Unidos, y vuelcan una elección para uno u otro candidato.

Hacia el exterior

Otro aspecto que ha tenido una influencia a la hora de los votos es la política exterior. El programa de retiro de tropas del área caliente de Medio Oriente fue bien visto por la mayoría de los norteamericanos. De haber ganado Romney la presencia militar en esa región del mundo sería mayor con su consiguiente aumento del presupuesto en Defensa.

La captura y muerte del jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden, como una suerte de “vendetta” por los atentados del 11- S en el año 2001 también produjo un inocultable motivo de festejo para los norteamericanos y un triunfo político indiscutible de Obama. El terrorista más buscado del mundo había encontrado su fin durante su Gobierno y por la decisión política de no cesar en su búsqueda.

Con respecto a América Latina, no se vislumbra que haya un cambio de actitud por parte de la administración Demócrata. Sus interlocutores de siempre son Brasil y México.

Con Argentina las relaciones son buenas, pero con algunas objeciones: el incidente del avión norteamericano que estuvo detenido en nuestro país y ahora la cuestión de la fragata Libertad han distanciado a ambos Estados prudencialmente. No obstante, se mantiene una colaboración permanente en materia de narcotráfico.