24 Oct 2020

El Obispo de 9 de Julio calificó a la despenalización del aborto como un retroceso en la evolución humana

La homilía que pronunció el Obispo de la Diócesis de 9 de Julio, en la misa con motivo de la Declaración de la Independencia, superó lo estricamente religioso y tuvo aristas políticas. El prelado puso especial acento en el pronto tratamiento en el Senado de la Nación del proyecto de despenalización. También se refirió al clima social e hizo algunas consideraciones que seguro no pasarán por alto

Torrado Mosconi, Obispo 9 de Julio

La homilía que pronunció el Obispo de la Diócesis de 9 de Julio, en la misa con motivo de la Declaración de la Independencia, superó lo estricamente religioso y tuvo aristas políticas.

El prelado puso especial acento en el pronto tratamiento en el Senado de la Nación del proyecto de despenalización del aborto, pero también se refirió al clima social e hizo algunas consideraciones que seguro no pasarán por alto.

En torno al controvertido tema señaló que «no puedo -una vez más- dejar de manifestarme ni callar. Prácticas de este tipo significan un verdadero retroceso en la evolución humana y terminan por volverse contra nosotros mismos. ¡Aquí reside la primera forma de exclusión! Como personas nos repliega en un insensible egoísmo, como sociedad nos lleva a un estado de “barbarie maquillada y prolija” ¡No es esto conseguir ningún derecho sino un verdadero drama!». El texto difundido por el área de prensa de la diócesis con los signos de admiración evidencian  la contundencia de sus palabras.

Torrado Mosconi agregó que «no excluir a nadie significa también poner manos a la obra para luchar por la mujer que sufre el drama de la violencia, la pobreza y la discriminación. En cada comunidad cristiana y en cada Cáritas somos testigos a diario de estos dramas.  Por eso, afirmar: “cuidemos las dos vidas” es la actitud, la salida y el remedio verdaderamente acertado».

Torrado Mosconi, Obispo 9 de Julio

Sin perder esa línea argumental pero adentrándose en el terreno político gubernamental, el obispo manifestó que «no son las operaciones mediáticas, ni las cortinas de humo, ni los acuerdos por debajo de la mesa, ni las presiones o el chantaje por la fuerza lo que nos llevará a consensos y proyectos sostenidos sino el diálogo lúcido, franco y magnánimo que está a la altura de las circunstancias. Así también no podemos dejarnos llevar por una visión de las cosas y un estado de ánimo negativo, pesimista y derrotista. No olvidemos aquello de a río revuelto ganancia de pescadores, porque climas sociales de este tipo suelen ser caldo de cultivo de situaciones nada buenas».

Hizo, también, un llamado a  romper con «el individualismo – enfermedad socio cultural que nos viene afectando desde hace décadas y ante la cual no parece que estemos reaccionando – y va minando nuestro interés por lo comunitario, la cosa pública, la auténtica participación política y social. El bien común no es siempre el horizonte de los ciudadanos quienes, a veces, parecemos que no encontramos otra alternativa que el sálvese quien pueda».