24 May 2019

El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios

Escribe: Jorge Matheus. Salvo Antonio Cafiero y algo Duhalde, el resto de los gobiernos que se escudaron en la figura de Perón y Eva, fueron como el pato marrueco: «cada paso una cagada». Por determinación biológica o necesidades de hacer del «ahorro, la base de la fortuna»

Vidal, María Eugenia
Vidal, María Eugenia

Que dirigentes del Frente para la Victoria o quienes se están subiendo al lomo interminable del Peronismo se manifiesten a favor de la actitud de los intendentes de Cambiemos en torno a la postura frente a los técnicos de Hidráulica, porque tiene aristas políticas y roza a las autoridades de la provincia, creo que es de supina necedad, aprovechamiento indebido y «desmemoria».

Salvo Antonio Cafiero y algo Duhalde, el resto de los gobiernos que se escudaron en la figura de Perón y Eva, fueron como el pato marrueco: «cada paso una cagada». Por determinación biológica o necesidades de hacer del «ahorro, la base de la fortuna».

Perdonen la falta de ortodoxia, pero basta de hacerse olímpicamente los «boludos».

Por error u omisión, en la problemática hídrica, están hasta las manos.

Se silenciaron cuando fueron gobierno, porque Dios perdonó en gran medida y no se le ocurrió abrir mucho el grifo, pues sigan en la misma actitud.

A la hora de las responsabilidades por impericia, «distracción», ineficacia, son muy pocos de los que hablan o escriben ahora, que se salvan.

Las actuales autoridades deben rendir cuentas, pero a la hora de pasar por el juicio en la plaza pública, están últimos en la fila.

Hace más de 30 años que sufrimos este problema y la señora Vidal, a quien seguiré cuestionando, estaba recién dejando los pañales.