25 Mar 2019

El Gobierno Nacional presentará en Estados Unidos la licitación para la construcción de un gasoducto entre Vaca Muerta y Salliqueló

Gustavo Lopetegui FOTO FEDERICO LOPEZ CLARO – Clarin.com

En una nota firmada por el periodista Daniel Fernández Canedo en el portal clarín.com referido al planteo realizado por la cúpula radical al gobierno por el tema de las tarifas, se hace referencia a un tema que hasta el presente se desconocía en esta zona de la provincia de Buenos Aires.

Si bien el artículo menciona los efectos que los incrementos están teniendo en los bolsillos de la ciudadanía, pero fundamentalmente la forma en que se confeccionan, hay un tramo donde expresa que Argentina pasó de ser importadora intensiva a exportadora, señalando más adelante que:

“Un problema para aumentar la producción de gas es la falta de gasoductos para el transporte. Esta semana el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, va a EE.UU. a presentar la licitación para la construcción de uno entre Vaca Muerta y Salliqueló, provincia de Buenos Aires.

La primera etapa de ese gasoducto implicaría invertir US$ 800 millones”. 

El artículo completo de Fernández Canedo en clarin.com:

La cumbre radical en Corrientes le reclamó al Gobierno “revisar”los aumentos de tarifas de los servicios públicos, fomentar el crédito  para consumo y con tasas subsidiadas para pymes y micro pymes sumando presión en la interna de Cambiemos para el tiempo preelectoral.

El pedido de la UCR acompañó así, aunque con tono distinto, al de parte de la oposición peronista que venía impulsando protestas en contra de las subas del gas, la luz y el transporte que el febrero, por caso, fueron determinantes en el salto del costo de vida que, según las consultoras, habría sido del 4% proyectando una inflación de 10% para el primer trimestre del año.

El guante lo recogieron funcionarios del área energética para explicar que, con la excepción de la suba del gas que vendría en abril y que podría alcanzar el 30% (la suba depende de cómo cotice el dólar en parte de marzo), el resto de los aumentos corresponden más a decisiones provinciales que a nacionales.

El cuadro tarifario marcó en febrero subas de 26% en la luz, de 10% en los colectivos y el resto fueron servicios privados.

En marzo se computa un 14% en la boleta de la electricidad y otro 9% en los colectivos y ahí se espera el 30% de la suba del gas para abril.

Quedarán para mayo otro 4% de la luz y 27% del agua. A partir de ahí habría otro 4% de la electricidad para agosto.

El impacto en los bolsillos es fuerte y en febrero, la suba de las tarifas habría aportado en forma autónoma un punto al aumento del índice del 4%. Otro punto lo sumó la carne que, a su vez, tiene “arrastre” sobre este marzo cuando la inflación podría resultar de 3%.

Con este marco, el pedido de la UCR sobre las tarifas se corresponde con lo  escuchado en pasillos oficiales en los que los funcionarios políticos reconocen las dificultades para hacer campaña en los barrios. Pero, hasta ahora, los hombres del área económica siguen marcando el rumbo.

Son tres los argumentos centrales que plantean en Economía para defender la vigencia del esquema tarifario:

1) Frenar las subas de tarifas implicaría más subsidios y, por tanto, poner en juego el cumplimiento de las metas de reducción del déficit fiscal acordadas con el FMI.

2) Sería incumplir los contratos con las empresas productoras de energía y, por tanto, exponerse a demandas y juicios millonarios.

3) Deberían “convencer” a las empresas productoras de que en algún momento se volvería al sendero de precios acordados. “Si se cobra menos por los servicios habrá que pagarles menos a los productores y eso sería un desincentivo para la producción“, opinaba un alto funcionario.

En Energía rescatan el hecho de que los precios se encaminan a un equilibrio más estable partiendo de que, por ejemplo, el precio de los combustibles está a nivel internacional y que su precio se fija libremente a partir del barril Brend (en torno de US$ 66) y del dólar.

Rescatan que el gas tiene un precio de US$ 4,56 el millón de BTU, que en Estados Unidos es de US$ 3,5 y que el importado está en US$ 8. Además que la Argentina ahora exporta y que antes era un importador intensivo.

También están observando un corrimiento de la producción en Vaca Muerta del gas al petróleo por los contratos de YPF-Petronas, Shell y de  Vista del ex titular de YPF, Miguel Galuccio.

Un problema para aumentar la producción de gas es la falta de gasoductos para el transporte. Esta semana el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, va a EE.UU. a presentar la licitación para la construcción de uno entre Vaca Muerta y Salliqueló, provincia de Buenos Aires.

La primera etapa de ese gasoducto implicaría invertir US$ 800 millones. “¿Estará negociando esa inversión mientras se discute el nivel de las tarifas?, se preguntaba un allegado a ese funcionario clave en la cúpula del Gobierno.

Para el área técnica la respuesta al reclamo radical sería categórica. Según esos funcionarios no hay margen para modificar el esquema tarifario partiendo de la base de que es un componente importante del acuerdo con el FMI y ese acuerdo es “plan A y plan B” para el Gobierno. Pero habría que esperar un poco hasta ver la respuesta delala política de la Casa Rosada.

Mientras tanto, hay un foco de atención despúes de que el Carnaval dejara un resultado desfavorable en los mercados internacionales para las acciones y el riesgo país de la Argentina.

El lunes el riesgo país subió a 732 puntos y el martes los papeles de compañías argentinas que cotizan en el exterior cayeron 5%.

La estimación de 10% de inflación en el primer trimestre y los datos duros sobre la recesión parecen haberse sumado a la expectativa de una campaña electoral para las presidenciales de octubre cada vez más basada en la polarización entre el presidente Mauricio Macri y la ex presidenta Cristina Kirchner. Los mercados quedaron expectantes pero tienen certezas por parte del Banco Central respecto a que está dispuesto a subir la tasa en caso de inestabilidad cambiaria.

La discusión en torno a frenar o no el aumento de tarifas se inscribe bajo un paraguas que resulta el fin último de la cuestión económica en estos tiempos: sin un dólar estabilizado el resto de las polémicas pierden potencia.