27 Jul 2021

El columnista Eduardo Van Der Kooy, en Clarín, trazó un panorama preocupante de Buenos Aires

«Su política y su buena imagen resultan insuficientes sin alguna buena inyección de plata. La gobernadora continúa recorriendo los barrios más carenciados, sobre todo en La Matanza, pero las promesas de hace cinco meses van perdiendo efecto», escribe entre otras cosas

Vidal, María Eugenia
Vidal, María Eugenia
Una editorial para pensar la realidad del país, y especialmente de la provincia de Buenos Aires, publica en su edición de ayer el diario Clarín con la firma de uno de sus principales periodistas, Eduardo Van Der Kooy.

Volcamos en esta nota, algunos de los párrafos bajo el título: «Una fuerte presión condiciona a Macri».

María Eugenia Vidal realiza malabares en Buenos Aires. La situación social en el Conurbano hondo es precaria. Ella lo sabe bien. Su política y su buena imagen resultan insuficientes sin alguna buena inyección de plata. La gobernadora continúa recorriendo los barrios más carenciados, sobre todo en La Matanza, pero las promesas de hace cinco meses van perdiendo efecto. Por esa razón anunció un aumento del 72% en las asignaciones familiares. Son 700 millones de pesos más que la Provincia, genuinamente, no dispondría. Debería aportarlos la Nación.

– Vidal tomó esa decisión después de un minucioso trabajo de su ministro de Gobierno, Federico Salvai. El funcionario mantuvo una ronda de encuentros con intendentes macristas y peronistas del Conurbano para desmenuzar el presente de la trama social. Uno de ellos, del palo propio, realizó un diagnóstico crudo: “Hay que darle plata a la gente que todavía subsiste en el sistema. Hay que darle comida a los que están afuera de todo”. Se entendería por qué motivo la gobernadora aumentó las asignaciones y ordenó el envío de toneladas de comida para reforzar los comedores populares. La desesperación sería propicia siempre para que la política meta la cola. El intendente de Moreno, el camporista Walter Festa, denunció que a su municipio habría llegado comida en mal estado. Leche en polvo y budines. La cosa no pasó aún a mayores. La gobernadora prometió investigar.
Salvai y aquellos intendentes acordaron otra cosa. Poner en marcha en varios municipios pequeñas obras públicas. Algunas de ellas suspendidas muchos meses antes de que concluyera la gestión de Daniel Scioli. Esa decisión pretendería compensar la lentitud de otros emprendimientos de mayor envergadura. Sobre todo los que dependen del Gobierno nacional.

– Mientras el gobierno macrista de Buenos Aires aguarda soluciones integrales que surjan desde la Casa Rosada. Lo mismo ocurre con la inseguridad, un tema de elevadísima sensibilidad en la Provincia. Vidal adoptó algunas medidas básicas y, a esta altura, increíbles. Por caso, que todas las celdas de las cárceles bonaerense estén cerradas con candados. Hubo que adquirir de a miles. Muchísimas puertas permanecían abiertas. De allí las riñas reiteradas entre presos y la alta tasa de criminalidad dentro de las penitenciarías. El mejor equipamiento de los agentes de la Policía bonaerense –entre otras cosas, con la utilización de chalecos antibala en regla– también podría ayudar a paliar el deterioro general. Pero nada alcanzaría.
Esa insatisfacción habría inducido a Vidal a hacer, con la venia de Macri, un planteo estructural. Recuperar para Buenos Aires el Fondo del Conurbano. La gobernadora hizo una maniobra a contramano de la que ejecuto –o se vio obligado a ejecutar– el Presidente. La ley antidespidos y su veto posterior provocó un abroquelamiento del frente opositor. La demanda bonaerense por los fondos históricos sería un primer hilván para intentar destejerlo. La gobernadora comprometió a todos los diputados nacionales de Buenos Aires, incluidos los kirchneristas. Nadie podrá desertar, sin un alto costo, de mantener el reclamo.
Hubo en las últimas horas otro golpe en similar dirección. El gremio docente de Suteba realizó ayer un paro por la emergencia administrativa decretada por Vidal. Contó con el apoyo de la CTA de Pablo Micheli, la central de trabajadores que amenaza con convertirse en una sombra para Macri. La gobernadora se animó a pulsear –dijo que descontaría el día a los maestros ausentes– y la medida de fuerza resultó magra. El líder de Suteba es Roberto Baradell, un peso pesado del sindicalismo que supo en su tiempo condicionar a Scioli.
Vidal prefirió mandar a su vicegobernador, Daniel Salvador, a la reunión que Rogelio Frigerio encabezó el lunes junto al ministro de Energía, Juan José Aranguren, por la suba de las tarifas de gas que alzó las quejas de muchos mandatarios provinciales. No habría sido cómodo para ella hacer causa común. La inmensa mayoría de los concurrentes fueron peronistas.