17 Oct 2019

Del libro de Cristina: «Mauricio Macri es el caos»

La expresidenta Cristina Kirchner afirma que el actual jefe de Estado, Mauricio Macri, es el «caos» y que, por eso, cree «firmemente que hay que volver a ordenar la Argentina», en el libro que presentará en la próxima Feria del Libro en la ciudad de Buenos Aires.

La tapa del libro de Cristina

La frase está contenida en el libro «Sinceramente», de su autoría, que estará disponible en todo el país el próximo viernes 26 de abril y que la senadora nacional por Unidad Ciudadana presentará el próximo 9 de mayo en la Feria del Libro, según informó en Twitter la cuenta oficial de la editorial Penguin Random House Argentina.

En «Sinceramente», CFK escribe sobre su visión del país opina sobre Macri, el Memorándum con Irán, Clarín y la obra pública, entre otros temas.

«Este libro no es autobiográfico ni tampoco una enumeración de logros personales o políticos, es una mirada y una reflexión retrospectiva para desentrañar algunos hechos y capítulos de la historia reciente y cómo han impactado en la vida de los argentinos y en la mía también», afirmó la ex mandataria.

Algunas frases destacadas del libro:

El día después. «Hubo una decisión mía de retirarme porque sentía que todo había sido muy vertiginoso, tal vez demasiado intenso. Necesitábamos todos descansar: yo de los argentinos y los argentinos de mí. Porque, ¿gobernar este país? ¡mamita!»

Macri. «Si alguien me pidiera que definiera a Mauricio Macri en una sola palabra, la única que se me ocurre es: caos. ¿Sí? Mauricio Macri es el caos y por eso creo firmemente que hay que volver a ordenar la Argentina».

El fracaso del PRO. «Macri podría haber sido un capitalista exitoso, disciplinar al sector agroexportador con retenciones escalonadas y diferenciadas, pero eligió ser carancho del sistema financiero.»

Scioli. «A punto de cerrarse las listas fue una tarde a verme a Olivos. Estábamos los dos solos. Le dije: ‘No, Daniel. Nos van a atacar diciendo que yo quiero los fueros o, peor todavía, que voy a ser tu comisaria política desde la Cámara de Diputados’. Hoy, a la distancia, mientras escribo esto y veo los números de aquella elección en primera y segunda vuelta, me pregunto: ¿hubiera ayudado a cubrir la escasa diferencia de votos que tuvimos en el balotaje si iba como diputada?».

Duhalde. «Tuvimos una discusión fuerte vinculada a la alianza electoral con Duhalde para enfrentar a Carlos Menem en las elecciones presidenciales en 2003. Yo no quería; insistía en que era una losa que no íbamos a poder levantar. Sin embargo, Néstor estaba convencido de que era una alianza necesaria. Trabajaba en todos los frentes para convencerme, también en el familiar. Muchos años después Máximo me contó que un día, en Río Gallegos, su padre lo había invitado a dar una vuelta: ‘Acompañame a ver unas obras’, le pidió. Cuando se subieron al auto, con Néstor al volante, le preguntó: «¿Vos creés que los milicos tienen que ir presos por todo lo que hicieron?». Máximo le contestó que sí, que obvio, y entonces le hizo otra pregunta: «¿Vos creés que este país necesita terminar con el tema de la deuda externa crónica y tener otra política económica, que genere trabajo?’. Máximo le volvió a contestar que sí, que claro, y Néstor le dijo: «Bueno, entonces ayudame a convencer a tu vieja porque tenemos que cerrar con Duhalde. Si no, no ganamos».

Obra pública. «No puedo dejar de observar que las dos principales obras de la provincia, el aeropuerto internacional de El Calafate y el puerto de aguas profundas de Caleta Olivia, fueron realizadas por dos importantes contratistas de obra pública, con actuación de larga data en la República Argentina. Benito Roggioe Hijos comenzó como empresa constructora en el año 1908 y ESUCO, de Carlos Wagner ex presidente de la Cámara de la Construcción, en 1948. (?) Por eso resulta indignante y ofensivo a la inteligencia que en el año 2018, en el marco de lo que se conoce como «la causa de las fotocopias de los cuadernos», los dueños de empresas constructoras de obra pública con 110 años de antigüedad una y 70 la otra «entre muchas otras» digan que recién en el año 2004 tuvo que llegar el ministro de Planificación Federal Julio De Vido para convocarlos y enseñarles cómo cartelizarse en la obra pública cual niños en un jardín de infantes. Ridículo».

Papa Francisco y Barrio Norte. «Aquellos días muchos habitantes de Barrio Norte y Recoleta, los barrios más ricos de la ciudad de Buenos Aires, colgaron banderas vaticanas amarillas y blancas de los balcones para festejar la elección de Bergoglio. Estoy segura que, en el primer momento, creyeron haber encontrado un nuevo líder para luchar contra «la yegua». Cuando tomó estado público mi felicitación y mi decisión de viajar a Roma, los festejos de la oposición se aplacaron. Fue increíble: lentamente iban desapareciendo las banderas. Estaba claro: a pesar de que había habido tensiones, nunca nos entendieron ni a mí, ni a Néstor y me parece que menos todavía a Bergoglio. Guardaban la secreta esperanza de que Francisco, el nombre que eligió para su papado y que aludía al nombre de San Francisco de Asís, el santo de los pobres, fuera un tenaz opositor a nuestro gobierno.»

Memorándum. «La ilusión de firmar el Memorándum e imaginar la fotografía del juez argentino a cargo de la causa sentado en Teherán tomándole declaración a los acusados iraníes fue, hoy lo puedo confirmar, una verdadera ingenuidad de nuestra parte, que nos hizo olvidar de los intereses geopolíticos en pugna.»

Clarín. «Recuerdo un día que, ya finalizada la sobremesa, íbamos caminando hacia la salida del comedor y Magnetto me dijo: ‘No pueden sacar la reforma, la gente no está de acuerdo, la calle no está de acuerdo, hay mucha crítica y opinión negativa’. Entonces le contesté: ‘Ay, Héctor -no le decía Magnetto, le decía Héctor-. ‘¿La calle? ¿Me lo dice en serio? ¿Usted cree que la calle sabe qué estamos discutiendo en el Senado? La calle ni siquiera sabe lo que es el Consejo de la Magistratura, son ustedes los que no están de acuerdo, no la calle. Mire, pueden seguir sacando veinte mil editoriales y artículos en mi contra que voy a seguir opinando lo mismo y votando lo mismo'».

Magnetto. «Él tiene un fuerte interés por la política y no se trata solamente de un tema de lobby, para resguardar o mejorar sus intereses económicos, eso sería minimizarlo. Le interesa el poder de la política, el poder del sistema de decisiones, es decir el poder en sentido estricto y completo.»