28 Jul 2021

Clarín había anticipado en su edición del domingo que «Bauti» sería conectado al Berlín Heart

El diario Clarín en su edición impresa del domingo aborda la problemática de los niños y adolescentes que necesitan un transplante

 

Bautista Caballero
Bautista Caballero

El diario Clarín en su edición impresa del domingo aborda la problemática de los niños y adolescentes que necesitan un transplante, con este título: Vivir esperando un corazón: una ilusión para 16 chicos en el país.

La nota está escrita por la periodista Paula Galinsky, y señala textualmente:

Cuando a Mía, que tiene dos años y siete meses y es de Jujuy, le preguntan qué es lo que espera, ella responde con sus manos, formando con ambos índices y pulgares un corazón. Bautista (14) ya puede ponerlo en palabras. Para él, conseguir ese órgano es sinónimo de volver a su casa en Trenque Lauquen, poder correr y jugar al fútbol con sus amigos. Ellos son dos de los 16 pacientes pediátricos que hoy viven esperando un corazón en Argentina. Sus familias buscan generar consciencia sobre la importancia de la donación, clave para que sus hijos puedan salir adelante. Si bien son más los adultos en lista de espera, las chances de conseguir un órgano son menores para los chicos ya que la compatibilidad depende no sólo del grupo sanguíneo, sino también del tamaño del corazón y la edad del donante. “Estadísticamente es más frecuente que un adulto pueda fallecer o sufrir un trauma”, según explicaron desde el Incucai.

 

Mía espera un transplante
Mía espera un transplante

De a poco, las cosas se empezaron a acomodar: la obra social comenzó a cubrir el alquiler de un departamento cerca del Italiano y los médicos le permitieron a la beba “seguir esperando” desde allí. Pero, en febrero de este año, una vez más, Mía empeoró. “En uno de los controles, le agarró un síncope y ya no nos fuimos más del hospital”, agrega Belén. A fines de marzo, le colocaron cuatro cánulas en su cuerpo, que unen su tórax a una máquina, el corazón artificial que bombea por ella. Y hasta ahora está así.

Por eso, pasa gran parte de su vida dentro de una habitación de hospital, “enchufada” al Berlín Heart. “Depende de un tomacorriente”, resume su mamá y detalla que el aparato tiene una batería que dura 30 minutos y, gracias a ella, Mía puede “salir un ratito”, aunque sin abandonar el piso de la terapia. “Ella asocia ‘afuera’ con afuera de la habitación. Y cuando le hablás del ‘sol’ te señala la lámpara del cuarto”, asegura Belén, que sueña con cambiar esta realidad: “Para mi hija pido lo que para el resto es normal, poder llevarla a una plaza y verla crecer”.

Bautista Caballero
Bautista Caballero

Bautista nunca había tenido problemas de salud. Eso cambió en febrero de este año cuando sus padres empezaron a notar que su piel se había puesto amarilla y lo llevaron al médico. Esa consulta derivó en otra y en muchos estudios. Al final, le confirmaron que se le había alojado un virus en el corazón que le había provocado una miocardiopatía dilatada severa. Eso explicaba el cambio de tonalidad. Su corazón no funcionaba bien y, por lo tanto, el resto de sus órganos empezaron a fallar. En marzo, ya instalado en Capital, entró en lista de espera. Estuvo cuatro meses en el Garrahan aunque luego siguió con internación domiciliaria, “para evitar infecciones”, en un departamento prestado en Recoleta. Yanina Suárez, su mamá, afirma que en esa casa están pendientes del celular. “Sabemos que en cualquier momento pueden avisarnos que está el órgano”, suma.

Mientras su hijo pasa como puede las horas: juega a la Play con su hermana Brisa (17) y con Mariano, otro “de los 16” que cuando puede lo visita. Dice que, además, le “da fuerza” estar en contacto con nenes que “ya lo lograron” como su amiga Marianella (9), que estuvo 955 días conectada al “Berlín” y en agosto fue trasplantada con éxito. “Espero no llegar a ese extremo. Solo quiero volver a mi casa y jugar con mis amigos al fútbol”, sigue Bautista que, a partir de la semana que viene esperará como Mía, conectado al corazón artificial. Eso le adelantaron los médicos a Yanina, que pide una oportunidad para su hijo: “Entiendo que para que él tenga un órgano otra mamá va a perder a su hijo. Sólo le pido a esa persona que piense que el corazón de su ser querido puede seguir latiendo en Bauti y salvarle la vida”.