Aseguran que la Ley de Semillas recién podría volver a considerarse en el mes de Febrero del año próximo

En la semana anterior se presentaron diversos oradores, entre entidades del agro, productores particulares, consultores y empresas semilleras, en la cámara baja. Entre ellos, Gustavo Grobocopatel

Ley de Semillas
Ley de Semillas

El martes último sesionó, con apenas 6 de los casi 30 integrantes, la Comisión de Agricultura de Diputados. En contraposición, hubo gran cantidad de actores del negocio que brindaron su parecer.

Sin mayores avances, lo que – excepto que el tema se introduzca en extraordinarias – obligará a retomar el debate en febrero, el hecho más destacado lo constituyó el “faltazo” de buena parte de los legisladores que integran la mencionada Comisión.

En la semana anterior se presentaron diversos oradores, entre entidades del agro, productores particulares, consultores y empresas semilleras. Entre otros, estuvieron Federación Agraria Argentina (FAA), Coninagro, el productor Gustavo Grobocopatel, el consultor Juan Iglesias, Aapresid, la firma Syngenta, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) y la Federación de Distribuidores de Insumos Agropecuarios (Fedia), entidad que planteó la crisis de los semilleros multiplicadores a causa del mercado informal de semillas autógamas.

El tucumano Casañas, diputado que es vicepresidente de la comisión, recordó que estaba vencido el plazo para emitir dictamen y en declaraciones al diario La Nación adelantó: “en febrero, cuando se vuelva a trabajar, ojalá se avance”.

Observó que, en su opinión, por las disertaciones que escuchó hay entidades del sector que no quieren que haya una nueva ley. “La posición de CRA es igual a la del Mocase; no quiere ley de semillas. Federación Agraria y Coninagro sí la quieren, pero con posturas distintas”, dijo. Y remató: “con esto Monsanto sería la compañía más beneficiada con que no salga una ley”.

En general, salvo la posición de los pueblos originarios y CRA, todos los que expresaron su opinión coincidieron en que la ley de 1973 requiere ajustes. También hay coincidencias en cuanto a que se debe pagar la tecnología: en la semilla y una sola vez en la compra de la bolsa, sin reclamos sobre el grano producido.