31 Oct 2020

Artículo publicado en el diario La Razón de Chivilcoy, firmado por Martín Herscovich (*): Los paracaidistas de la política

«También llamo paracaidistas a aquellos que ingresan a una lista de candidatos solo por el hecho de ser amigo del referente político de turno y que, una vez en funciones, deslegitiman la razón de ser como representantes de un pueblo y solo se ocupan de cobrar su sueldo y de vez en cuando asistir a las sesiones, ya sea en el ámbito de la Legislatura o de un Concejo Deliberante», escribe entre otras cosas

Urnas

Las cabezas de los políticos echan humo. Los dirigentes de cada partido se reúnen todos los días tratando de conseguir un lugar para sí mismos o para sus «protegidos” en las listas de candidatos que se cierran el 24 de este mes.

La escasa utilización de las PASO -Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias- para la elección de candidatos ha generado que todavía sigamos votando personas elegidas por unos pocos dirigentes y que, en su gran mayoría, los ciudadanos desconocemos.

Sin embargo, la implementación de las PASO no subsanaría este defecto, ya que el problema radica en la combinación de los sistemas de elección de cargos avalados por la Constitución Nacional y la Provincial. Esta combinación está compuesta, en primer lugar, por el sistema de elección de distrito único, que establece que cuando elegimos concejales de una ciudad, diputados provinciales por una sección o diputados nacionales por la provincia, estemos eligiendo una lista de candidatos que representan a un partido, pero sin la necesidad de que representen a un territorio especifico.  Luego, los cargos se reparten mediante un sistema proporcional de repartición de bancas llamado D´Hont.

Para explicar la representación territorial, tomaré como modelo el sistema electoral estadounidense, en el cual los concejales de una ciudad, por ejemplo, se eligen según su barrio, o los diputados provinciales, quienes más allá de ser elegidos por sección, cada uno representa a un conjunto de municipios que conforman un distrito dentro de esa sección.  De esta forma, se trata de asegurar que los representantes de un pueblo defiendan los intereses de sus territorios y que los votantes puedan acudir a ellos con sus demandas y reclamos propios.

Mediante este sistema, se evita lo que llamamos en Argentina «paracaidistas”, dirigentes que residen en una ciudad y son representantes de una sección electoral que jamás han recorrido.  Lamentablemente, la Constitución de la provincia de Buenos Aires avala este accionar, ya que en su artículo 71 enuncia que los requisitos para ser Senador o Diputado provincial son: ”Ciudadanía natural en ejercicio, o legal después de cinco años de obtenida, y residencia inmediata de un año para los que no sean hijos de la Provincia.” En criollo, una persona de Bahía Blanca puede ser Diputado/a provincial por la Cuarta sección electoral, que es a la cual pertenece Chivilcoy. ¿Alguien cree que ese/a diputado/a va a representar los intereses de los chivilcoyanos en la Legislatura provincial?

También llamo «paracaidistas” a aquellos que ingresan a una lista de candidatos solo por el hecho de ser amigo del referente político de turno y que, una vez en funciones, deslegitiman la razón de ser como representantes de un pueblo y solo se ocupan de cobrar su sueldo y de vez en cuando asistir a las sesiones, ya sea en el ámbito de la Legislatura o de un Concejo Deliberante.

El modelo estadounidense dista de ser perfecto y su estructura incentiva el bipartidismo, ya que se compite por cada cargo, lo que solo deja un ganador y afecta a los partidos pequeños. Sin embargo, es un buen ejemplo para tener en cuenta a la hora de repensar nuestro sistema de representación que lejos esta de satisfacer las demandas ciudadanas. Mientras tanto, debemos ejercer nuestra ciudadanía con responsabilidad, estudiando cada alternativa electoral y analizando a todos los candidatos de una lista, no solo a los primeros, ya que, pasadas las elecciones, no queda más que el lamento.

(*) Economista. Maestrando en Políticas Públicas