La Pampa – Verna con ATE (archivo)

El ministro de Hacienda y Finanzas de La Pampa, Ernesto Franco, insistió este fin de semana que la política tributaria y fiscal adoptada por la Provincia desde la vuelta a la democracia ha permitido equilibrio financiero, autonomía y una de las menores presiones fiscales del país.

“Ante un mismo problema económico existen por lo general diversas soluciones, y cada una de ellas implica optar por una política determinada, con consecuencias más o menos previsibles según el caso”, explicó Franco.

El titular de Hacienda y Finanzas expresó que “la Provincia, al no estar endeudada, puede hacer frente al accionar estatal con alícuotas impositivas bajas sin tener que recurrir a nuevos préstamos ni afrontar una cuantiosa carga de intereses, y eso aparentemente le molesta a quienes no pueden usar la necesidad para extorsionar al gobierno pampeano”.

Las alícuotas generales en impuesto a los Ingresos Brutos de La Pampa son las más bajas del país: 2,5% en comercio; 2,5% en servicios; y 0,5 en agro y 0,7 % en ganadería.

“Los bancos y las empresas de telefonía celular son los únicos dos sectores que pagan alícuotas más altas en nuestra provincia. Desde 2016, y para hacer frente al impacto resultante de la política económica del Gobierno Nacional, el Gobierno de La Pampa decidió gravar a los sectores concentrados y que han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, a los que, aún hoy en día, todo el arco de tributaristas y especialistas en impuestos debate cómo cobrarles”, informó el ministro.

Franco explicó que “el Gobierno Nacional pretende que las provincias eliminen o bajen los impuestos a los Ingresos Brutos. En cada oportunidad de reunión de los funcionarios del área de Hacienda con los funcionarios nacionales se transmite la “imperiosa necesidad” de hacerlo, y mediante la prensa especializada se refuerza el concepto, haciendo referencia a cuestiones que van desde el vencimiento de la prórroga del “Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento”, también conocido como “Pacto II”, hasta el problema de competitividad externa del sector automotriz, donde los impuestos provinciales solo impactan a nivel de los insumos utilizados a la hora de exportar. A la par, se plantean políticas compensatorias, como el IVA mochila, de difícil aplicación y más difícil distribución”.

El ministro consideró que “quizás las jurisdicciones que han hecho un uso excesivo de la herramienta tributaria para financiar desbalances fiscales enfrenten esta política de disminuir los impuestos desde la necesidad concreta de sus tesoros. Quizás aquellas provincias que han centralizado sus recursos comprometiendo las arcas municipales se encuentren hoy con un problema de difícil solución, en tanto estas han respondido creando tasas de similar naturaleza al Impuesto a los Ingresos Brutos”.

Al trasladar eso al Gobierno de La Pampa, Franco dijo: “nosotros defendemos nuestra potestad tributaria para usarla responsablemente como lo hemos hecho en estos 34 años, y así mantener una estructura recaudatoria eficiente y equilibrada. Esta política ha permitido a los gobiernos pampeanos hacer frente a cambios bruscos como los del año pasado, por ejemplo, sin tener que endeudarnos, y mucho menos someternos a políticas nacionales que solo benefician al gobierno central, sin pensar en la gente que vive y produce en nuestra provincia”.