Brieva, Dady

Hace muchos años atrás, residiendo por trabajo en Buenos Aires, fui a uno de los tantos shows a sala llena de Los Midachi. Me descostillé de la risa y hasta parecía atornillado a la butaca cuando terminaron. Incluso, aunque no es el fondo de lo que escriba, crucé a gente conocida de esta ciudad de la Pampa Chata.

Jamás hubiese imaginado que dos de sus integrantes se incorporarían a la acción política. Del Sel siendo candidato en Santa Fe y luego embajador en Panamá. Brieva constituyéndose en vocero del gobierno de CFK. Sus enormes aptitudes artísticas permitieron se ganaran merecido lugar en la consideración general, la que han mancillado con su incursión en un terreno fangoso y cruel.

En la noche del sábado estuvieron invitados para “vender entradas” (lo expresaron) al programa que conduce Kusnetzoff. Este se salió del libreto y les preguntó sobre el país. Ninguna de las respuestas fue acorde con las circunstancias, pero la de Brieva ha merecido, merece y merecerá la reprobación de los que creemos en la concordia democrática, abogando para que podamos salir de las recurrentes crisis.

“No quiero que se vayan. Quiero que se queden, como esos jugadores que juegan mal y que putean al árbitro para irse silbados y ‘tribuneados’, y el árbitro dice ‘No, quedate hasta el final, hijo de put…, así la gente se da cuenta que jugás mal”, dijo entre otras cosas, el también conductor de programas humorísticos.

Quizá, por responder más a emociones que a la racionalidad, mi reflexión sobre esto sea un exceso:

“Varios millonarios sentados en la mesa de un programa de televisión hablan de lo mal o bien que le va al país. Ninguno regala una entrada para sus espectáculos o abren sus bolsillos demasiado, para ayudar a los pobres.

Me llenan el wsp con las opiniones de Brieva y Del Sel. Ambos opinan de la realidad. Hablan de “Juan Pueblo”, pero con los bolsillos llenos. No se les escucha decir gracias a quienes los hicieron famosos”.

Post publicado en la cuenta de Facebook: Jorge Matheus